Hicimos una sola cosa, y la hicimos bien.
La mayoría de las rodilleras siguen la misma idea: envolver toda la articulación y apretar. Parece completo, pero la presión se reparte por todas partes y casi nada llega al punto que molesta.
Para mucha gente ese punto es pequeño y está justo debajo de la rótula, donde se ancla el tendón rotuliano. Por eso dejamos de pensar en toda la rodilla y nos centramos en esa zona.
Así nació Stryde: una almohadilla de silicona que apoya justo ahí. Lo bastante fina para llevarla bajo el pantalón y lo bastante ligera para olvidarte de que la llevas.